Un vuelo de Philippine Airlines con ruta desde Manila hacia Davao enfrentó graves dificultades para aterrizar a causa del mal tiempo generado por el Super Tifón Inday, que provocó intensas lluvias monzónicas. El avión intentó aterrizar tres veces en el Aeropuerto Internacional Francisco Bangoy, pero tras no lograrlo, fue desviado temporalmente a Mactan-Cebu para reabastecer combustible y esperar mejores condiciones.

El vuelo, identificado como PR 1805 y operado con un Airbus A333, había partido cerca de las 2 de la tarde y estaba previsto que aterrizara en Davao aproximadamente dos horas después. Sin embargo, debido al clima, la tripulación decidió desviarlo a Cebu alrededor de las 4:26 p. m., donde permaneció con los pasajeros a bordo mientras se reabastecía.

Desde Cebu, luego de que mejorara la visibilidad y disminuyeran las lluvias, el avión retomó el trayecto hacia Davao alrededor de las 6:32 p. m., logrando finalmente aterrizar a las 7:22 p. m. Esta decisión fue crucial para garantizar la seguridad de las personas a bordo, entre las que se contabilizan más de 200 pasajeros.

Varios pasajeros relataron momentos de tensión durante el vuelo. Algunos expresaron miedo por las turbulencias intensas y la incertidumbre de los múltiples intentos de aterrizaje frustrados. Una pasajera comentó que estuvo al borde del llanto por la preocupación por sus hijos, mientras otros rezaron durante el trayecto. Entre los presentes también estaba un miembro del Parlamento de Bangsamoro, quien agradeció la pericia de la tripulación y la atención dada a los pasajeros.

Un pasajero destacó que el vuelo anterior, con salida a las 11 a. m., fue cancelado, por lo que los afectados fueron reubicados en este vuelo posterior. Además, compartió imágenes del sistema de entretenimiento que mostraba la cuenta regresiva a la llegada poco antes de la tercera tentativa fallida. La experiencia fue compleja para todos, pero la decisión de la tripulación evitó mayores riesgos.