Un incidente dramático ocurrió en un vuelo de Ryanair cuando una ventana del avión se desprendió en pleno vuelo, provocando una despresurización súbita. Un pasajero, que viajaba de Grecia a Alemania, quedó colgando fuera de la aeronave agarrado únicamente por su cinturón de seguridad, mientras otros pasajeros lograron sujetarlo y evitar una tragedia.
Testigos afirmaron que, tras un fuerte estallido similar al ruido de un neumático explotando, la cabina se llenó de caos, con máscaras de oxígeno cayendo y gritos de miedo. La cabeza y los hombros del turista serbio quedaron fuera de la ventana rota, pero gracias a que mantenía el cinturón puesto pudo ser rescatado con ayuda de sus compañeros de vuelo.
Medios griegos informaron que el daño fue causado por una pieza desprendida del motor, que impactó contra la ventana y provocó su ruptura. La aerolínea confirmó que el avión, un Boeing 737 NG, regresó sin contratiempos al aeropuerto de origen y aterrizó normalmente, sin que se registraran otros heridos.
El pasajero hospitalizado sufrió quemaduras por fricción, pero se encuentra estable, según las autoridades. Este episodio recuerda a otro accidente ocurrido hace más de dos años en un vuelo de Alaska Airlines, donde una puerta explotó en vuelo afectando a un Boeing 737 MAX 9, lo que generó un escándalo para el fabricante.
El caso subraya la importancia de mantener el cinturón de seguridad abrochado incluso cuando las condiciones de vuelo parecen tranquilas y pone en evidencia los riesgos que puede presentar la integridad estructural en aeronaves comerciales.