Un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Grecia y Alemania vivió un episodio de pánico cuando una ventana de cabina se desprendió poco después del despegue, poniendo en grave riesgo a uno de los pasajeros. El impacto de la descompresión repentina hizo que la cabeza y los hombros de un turista serbio quedaran fuera del avión, siendo rescatado rápidamente por otros viajeros.

El avión tuvo que regresar de inmediato al aeropuerto de Thessaloniki para atender la emergencia. El pasajero afectado sufrió quemaduras por fricción provocadas por la fuerza del aire y fue hospitalizado en condición estable. Mientras tanto, a bordo se activaron automáticamente las máscaras de oxígeno y se percibió un fuerte olor dentro de la cabina.

Los testigos relataron que el ruido fue tan violento que despertó a la mayoría de las personas dormidas y provocó gritos de alarma. Según el relato, la velocidad de reacción de los ocupantes cercanos pudo evitar una tragedia mayor al sujetar y arrastrar al hombre nuevamente hacia el interior del avión.

Los primeros informes indicaron que el incidente ocurrió sobre el espacio aéreo de Macedonia del Norte y que podría haber estado relacionado con daños causados por restos desprendidos del motor del avión, aunque aún no está confirmada la causa precisa. Ryanair comunicó que el vuelo, operado con un Boeing 737, aterrizó sin contratiempos y se organizó un reemplazo para completar el traslado de los pasajeros a su destino final en Alemania.

Las autoridades aéreas ya iniciaron una investigación para determinar el origen exacto del fallo estructural y revisar los protocolos de seguridad que aplican en casos similares de descompresión en vuelo.